Día Mundial de los Océanos

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El 8 de junio es el Día Mundial de los Océanos , el día de las Naciones Unidas para celebrar el papel de los océanos en nuestra vida cotidiana y acciones inspiradoras para proteger el océano y utilizar los recursos marinos de manera sostenible.

En 2008, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que, a partir de 2009, las Naciones Unidas designarían el 8 de junio como el “Día Mundial de los Océanos”.

En los últimos 150 años se han perdido aproximadamente la mitad de los corales vivos . La contaminación por plástico en los océanos se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años. Un tercio de las poblaciones de peces están sobre-explotadas . Las zonas muertas -desiertos submarinos donde no prospera la vida debido a la falta de oxígeno- están aumentando rápidamente, tanto en extensión como en número, explican desde la página web de Naciones Unidas.

La fecha busca concientizar sobre el papel que juegan los océanos en la vida humana, como grandes generadores de la mayoría del oxígeno del ambiente y como una fuente importante de alimentos y medicinas.

día mundial de los océanos

El Planeta Tierra, a diferencia de otros astros conocidos, está compuesto por agua en tres cuartas partes, y de éstas, los océanos, en volumen, tienen la mayor dimensión. Así, los océanos y los mares forman el conjunto de agua más extenso de nuestro mundo, cubriendo más del setenta por ciento de la superficie terrestre; lo que los hace indispensables para la creación de la vida y esenciales para la pervivencia de los seres humanos.

A pesar de que en el día a día no somos conscientes de la importancia que tienen, los océanos llevan a cabo un amplio abanico de funciones que permiten y promueven la existencia de todas las especies que pueblan el planeta, sobre todo, la de los seres humanos.

En primer lugar, debemos destacar que son una fuente de recursos biológicos alimentarios gracias a los que miles de millones de personas en todo el mundo se pueden sustentar.

Además, suponen una fuente de materias primas, de minerales, metales preciosos, e incluso el propio agua salada, a los que se les da diferentes utilidades industriales o comerciales.

En tercer lugar, su importancia radica en que los océanos en sí mismos son un importante recurso energético, ya que además de contener bolsas de gas o petróleo, producen energía renovable gracias a la fuerza de los movimientos marítimos y las corrientes submarinas. Esto es lo que también es conocido como Energía Hidráulica.

Por otra parte, los océanos sirven de regulador climático, ya que absorben el exceso de calor del planeta y regulan los efectos del cambio climático intercambiando gases con la atmósfera. Pero también producen la mayor parte del oxígeno con el que contamos en la atmósfera, incluso más que los bosques y selvas de la corteza terrestre.

En un plano socioeconómico, los océanos también son importantes, pues aportan riqueza, desarrollo y son el soporte de actividades económicas para todo el mundo. Teniendo en cuenta que una gran parte de la población mundial reside en zonas costeras, los océanos son generadores de recursos laborales y económicos en las tareas relacionadas con el mar, partiendo de la pesca, la industria, el comercio, el turismo o incluso la ciencia que se dedica a su estudio. Igualmente es destacable el papel de los océanos como vías de comunicación gracias al transporte marítimo y la importancia geopolítica y estratégica que históricamente han tenido.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar es una de las contribuciones más claras al fortalecimiento de la paz, la seguridad, la cooperación y las relaciones de amistad entre todas las naciones. A la vez, constituye uno de los instrumentos internacionales con mayores implicancias económicas, estratégicas y políticas.

El objetivo de los negociadores de la Convención fue el de solucionar “todas las cuestiones relativas al derecho del mar” en un único instrumento. Sus disposiciones, por tanto, conforman un delicado equilibrio de derechos y obligaciones de los Estados surgido tras nueve años de negociación, el que debe ser preservado por todos los Estados, en forma individual y como Miembros de organismos internacionales con competencia en temas oceánicos u organizaciones de otro tipo. Ese delicado equilibrio debe ser preservado incluso al abordar los nuevos desafíos del derecho del mar, tanto en los procesos establecidos en el marco de la Asamblea General como en el abordaje de los temas bajo la competencia específica de organismos especializados reconocida por la Convemar.

La Convención es una verdadera “Constitución de los Océanos”, con un carácter claramente universal (162 Estados son Partes), y aceptada como norma jurídica vinculante incluso por estados No Partes, debido a que constituye, en sí misma, derecho internacional consuetudinario.

La Argentina ratificó la Convención en 1995, habiendo adoptado, incluso antes de la ratificación, su Ley de Espacios Marítimos (1991), que fueron trazados conforme las disposiciones de la Convención de 1982. La Ley 23.968 fue depositada ante el Secretario General, así como las cartas que grafican las líneas de base y los límites de los espacios marítimos argentinos. Desde 1997, la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) trabajó en la presentación del límite exterior de la plaforma continental más allá de las 200 millas, presentación hecha en 2009.

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