La energía compactada en una pila permite escuchar música, operar a distancia equipos electrónicos y mantener en funcionamiento otros aparatos como cámaras fotográficas y teléfonos celulares. Cuando esa energía se extingue, tiramos la pila a la basura. Ese acto en apariencia inofensivo representa un serio problema, pues las pilas contienen sustancias de elevada toxicidad que amenazan nuestra salud. Por ello, es importante que usted tenga esta información acerca de las pilas y elija las alternativas que hoy existen para frenar este problema.
 

¿Cuántos tipos de pilas existen?

Existen dos tipos: las primarias y las secundarias. Las primarias son las pilas desechables, cuyos componentes químicos, al convertirse en energía eléctrica, ya no pueden recuperarse. Las pilas secundarias son las que se pueden recargar.
 

¿Por qué las pilas contaminan el medio ambiente?

Las pilas son fabricadas con elementos químicos considerados como tóxicos, de hecho, 30 por ciento de su contenido son materiales que causan daños a la salud y el medio ambiente. En Argentina y en muchos lados del mundo, cuando una pila ya no sirven se tira en la basura doméstica o a cielo abierto; con el paso de tiempo y por la descomposición de sus elementos se oxidan y derraman diferentes tóxicos en suelo, agua y aire. Lo mismo sucede cuando se quema en basureros o se incinera. Existen estudios que muestran que 35 por ciento de la contaminación por mercurio es ocasionada por las baterías que se incineran con la basura doméstica. Para tener una dimensión del problema de contaminación basta mencionar que una sola pila botón (como las que utilizan los relojes) puede contaminar 6.5 millones de litros de agua.

 

¿Por qué es conveniente utilizar pilas recargables?

Una pila recargable puede sustituir hasta 300 desechables.
 

¿Cuáles son los daños a la salud que provocan los componentes de las pilas?

Los principales componentes de las pilas son mercurio, cadmio, níquel y manganeso. La exposición a estos químicos puede provocar Cáncer. Estudios médicos han demostrado que el consumo constante de alimentos contaminados con mercurio puede provocar cambios de personalidad, pérdida de visión, memoria, sordera o problemas en los riñones y pulmones; en mujeres embarazadas, el mercurio puede acumularse en la placenta y provocar daño en el cerebro y en los tejidos de los neonatos, quienes son especialmente sensibles a esta sustancia. Por otra parte, respirar cadmio produce lesiones en los pulmones y cuando se ingiere generalmente se acumula en los riñones.
 

El efecto adverso más común de exposición al níquel en seres humanos es una reacción alérgica. Entre 10 y 15 por ciento de la población es sensible a él. Algunas personas que son sensibles a este metal sufren ataques de asma luego de periodos de exposición. La exposición a niveles de manganeso muy altos durante largo tiempo ocasiona perturbaciones mentales y emocionales, y provoca movimientos lentos y faltos de coordinación.
 

¿Cómo sustituir el uso de pilas?

Lo más recomendable es disminuir su consumo utilizando baterías recargables. Sin embargo, lo mejor es evitar comprar aparatos que requieran de pilas para funcionar. Existen un sinfín de productos que utilizan energía solar, muchos de ellos son juguetes, relojes, radios, lámparas, ventiladores, calentadores, etcétera. Además, la corriente generada por cada pila es 450 veces más cara que la generada para la corriente eléctrica.
 

¿Qué se puede hacer?
- Evitar el uso de aparatos que necesitan de pilas o baterías para funcionar.
- Exigirle al gobierno local y federal depósitos adecuados para la recolección de pilas que ya no sirven.
- Exigirle a los fabricantes de pilas que utilicen sustancias no tóxicas en sus productos, y que sean ellos quienes realicen programas de recolección y reciclado de pilas.
- No tirar las pilas en la basura, el campo o la calle.
 

¿Tienes idea de cuanta agua contamina cada pila?

Se calcula que:

- Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua;

- Una alcalina, 167 mil litros de agua;

- Una de óxido de plata, 14 mil litros;

- Una de zinc-aire, 12 mil litros;

- Una de carbón-zinc, 3 mil litros.
 

Para contaminar los 6.5 millones de litros de agua que contiene la alberca universitaria de la UNAM (alberca, fosa de clavados y zona de polo acuático), se necesitarían sólo 11 pilas de botón, de óxido de mercurio, o 40 alcalinas.


 


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